Azimut Fly 62
Sobre este yate
El Azimut Fly 62 reimagina lo que un yate a motor con flybridge puede ser, acercándole al agua más que nunca. Con 19.22 metros, esta embarcación a motor italiana desafía la convención con una filosofía de diseño centrada en un elemento transformador: el Beach Cockpit. Allí donde los flybridges tradicionales mantienen la separación entre embarcación y mar, el Fly 62 disuelve esas fronteras. El espejo de popa se abre hacia fuera a medida que el sofá desciende, creando una amplia plataforma de baño de sol a nivel del agua. Las barreras físicas y visuales desaparecen, sustituidas por un acceso ininterrumpido a los elementos. Esto no es simplemente una bañera: es una terraza junto al agua que acoge hasta 14 invitados en múltiples actividades de forma simultánea. El diseño exterior de Alberto Mancini se inspira en la estética de los SUV del automóvil, desplazando los volúmenes de la superestructura hacia proa para maximizar el espacio de la bañera preservando al mismo tiempo el perfil atlético de la Fly Series. El resultado es una silueta más limpia y con más propósito, donde las superficies fluyen unas hacia otras con una mínima interrupción. Su hardtop hipermoderno se integra sin fisuras con las líneas horizontales de las ventanas del casco, creando una continuidad visual de proa a popa. Bajo cubierta, el arquitecto Fabio Fantolino diseñó interiores que mantienen la conexión con las aguas circundantes. Las líneas de visión abiertas eliminan los obstáculos visuales en todos los espacios de estar. El salón presenta colores suaves y líneas curvas que se hacen eco del diseño de los asientos, mientras que la cocina contrasta con una geometría recta y minimalista, una tensión deliberada que mantiene el interior a la vez contemporáneo y acogedor. La tecnología de rendimiento opera de forma invisible pero eficaz. Los interceptores automatizados optimizan continuamente el trimado a todas las velocidades, manteniendo una hidrodinámica ideal a la vez que compensan el viento y la distribución del peso. El sistema integrado de joystick traduce movimientos intuitivos de la mano en maniobras precisas, ya sea al atracar o al mantener la posición. Gírelo para los cambios de dirección, empújelo para el avance: el yate responde como una extensión de su intención. La electrónica Garmin integra cada sistema de a bordo en una única interfaz accesible desde ambos puestos de mando o de forma remota a través de un dispositivo móvil. Monitorización del motor, controles ambientales, niveles de los tanques, bombas, audio: todo gestionado desde un único punto táctil. El Azimut Fly 62 representa un cambio fundamental en el diseño de flybridge, donde la proximidad al agua se convierte en el principio organizador de cada espacio a bordo de este singular crucero.