Pershing 140
Sobre este yate
El Pershing 140 representa un momento decisivo en la náutica de altas prestaciones. Botado en 2016, este superyate de aluminio de 43.30 metros combina la potencia pura y el ADN deportivo por los que Pershing es reconocido con unos niveles de espacio y sofisticación sin precedentes. Este yate a motor abre nuevos caminos en múltiples frentes. El puesto de mando elevado conecta directamente con la cubierta solar, creando un centro de mando que le sitúa en el corazón de la acción. La suite del armador reclama el mejor emplazamiento de la cubierta principal, mientras que el beach club se abre por tres lados para difuminar las fronteras entre el yate y el mar. Con un calado de apenas 1.83 metros y una velocidad máxima de 42 nudos, el Pershing 140 ofrece unas prestaciones emocionantes sin comprometer el acceso a fondeaderos de aguas someras. Cuatro motores MTU 16V 2000 M96L que producen 2,600 caballos de potencia cada uno accionan el sistema de propulsión por hidrojet, garantizando un manejo receptivo tanto a velocidad de crucero como a velocidad máxima. Tres estabilizadores Seakeeper 35 mantienen un confort excepcional en navegación y en el fondeo, mientras que unos sistemas de automatización de vanguardia gestionan las operaciones técnicas del yate sin fisuras. El perfil exterior exhibe las características líneas aerodinámicas de Pershing, con alas laterales integradas que fluyen hacia la superestructura y un diseño de proa contemporáneo que realza tanto la forma como la función. Una cubierta de amarre automática preserva la silueta aerodinámica cuando está atracado. Con certificación conforme a la Categoría A de la CE, esta embarcación a motor está construida para travesías en mar abierto. Con capacidad para hasta 20 invitados en cinco camarotes, el Pershing 140 se despliega a lo largo de tres amplias cubiertas con generosas zonas de vida al aire libre. Cada detalle puede personalizarse para reflejar el gusto individual, desde los acabados interiores hasta los sistemas de entretenimiento. El beach club se sitúa a nivel del agua, transformando la popa en un resort privado a pie de agua. Es la navegación de altas prestaciones sin concesiones.