Wally Yachts wallywind110

Sobre este yate

El Wally Yachts wallywind110 representa un momento decisivo en el diseño moderno de yates de vela: un monocasco de 33.42 metros que salva la distancia entre prestaciones sin concesiones y una auténtica capacidad oceánica. Botado en 2024, este yate de vela lleva el ADN de la legendaria reputación de Wally como constructor de algunos de los veleros de crucero más rápidos y tecnológicamente avanzados de la era moderna. El wallywind110 recoge ese legado y lo perfecciona para navegantes que exigen tanto prestaciones de regata como seguridad al cruzar océanos. El casco íntegramente de carbono, desarrollado en colaboración con la reconocida firma de arquitectura naval de competición judel/vrolijk & co, demuestra una optimización meticulosa. Dos timones y una avanzada tecnología de quilla ofrecen la precisión de manejo habitualmente reservada a embarcaciones específicas de regata. La jarcia de carbono, la cubierta enrasada y la caseta de perfil bajo refuerzan el linaje de prestaciones del yate y mantienen al mismo tiempo la estética limpia y funcional por la que se conoce a Wally. Sin embargo, no se trata de un cruiser-racer de un solo propósito. Con un calado de 6.80 metros y certificación CE (A) para travesías en mar abierto, el wallywind110 demuestra la misma competencia como crucero oceánico de altas prestaciones. Las amuradas altas aportan seguridad en navegación, mientras que unos sistemas manejables hacen que los cruces oceánicos resulten eficientes y seguros. El plano de cubierta revela la versatilidad del yate. Una amplia bañera para invitados de 80 metros cuadrados fluye hacia la cubierta de popa, mientras que la cubierta de proa se transforma en una zona de descanso específica. El mobiliario inteligente y desmontable permite recibir con estilo hasta 15 invitados, haciendo que el wallywind110 resulte tan convincente fondeado como a vela. Bajo cubierta, la luz inunda el salón diáfano a través de un espectacular lucernario superior. La suite del armador de manga completa puede configurarse con vestidores, salón privado y dos baños. Otros tres camarotes de invitados, un despacho y una zona específica para una tripulación de cinco personas completan el alojamiento, con distribuciones flexibles que se adaptan al uso real del yate. Esta es la visión de Wally plenamente realizada: un yate de vela que se niega a elegir entre prestaciones y habitabilidad, entre herencia de competición y confort de crucero.